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Últimamente, la mayoría de los mensajes de los fabricantes de gafas de sol animan al cambio, a la originalidad, al colorido e incluso al riesgo pero la verdad es que no es fácil encontrar en sus artículos todo esto que nos prometen.
Sí, estas empresas lanzan al mercado ciertos modelos que cumplen estas premisas pero acaban dando preferencia a colecciones mucho más vendibles que además, no difieren mucho de otras colecciones que se ellos mismos pusieron en el mercado hace cierto tiempo.
Si hace varios años hablábamos de la contundencia de Rayban a la hora de marcar los estilos, de “lo que se va a llevar”, pues seguimos diciendo lo mismo: Rayban es un gran líder de opinión que marca lo que se lleva en la calle.
En Milán, en París y por supuesto, en Nueva York .
En el mercado generalista de las gafas de sol no se escapa nada ni nadie a la marca estrella de Luxottica.
Cierto es que algunos grandes fabricantes como Safilo, la gran competidora de Luxottica en el mundo óptico, van haciendo sus concesiones a la investigación.
Un buen ejemplo de esto es la nueva línea de Dior, “Dior Croisette”, inspirada en el artista René Gruau, un artista de los 50 cercano a la celebérrima maison.
Son pequeñas contribuciones al estilo y a la moda en letras mayúsculas.
Hablamos de Dior, ahí es nada. Algo tendrán que contribuir a la palabra moda, ¿no?
Aún con todo, las grandes tendencias que han marcado los últimos, digamos, diez años en el mundo de la gafa de sol, se mantienen perfectamente vigentes: aviators, wayfarers y carreras.
Se podría llegar a pensar que el diseño imaginativo en el mundo de la gafa de sol no está paradójicamente “demasiado de moda”. Puede ser.
La industria óptica está naturalmente “tocada” por la recesión económica.
Si antes cambiábamos de gafa cada año o dos años, ahora este margen de tiempo se ha ampliado. Los grandes stocks que manejábamos ahora se han visto reducidos y naturalmente, se ha forzado al diseñador a ser lo más práctico posible manteniendo en la manera de lo posible la imagen de marca.
Bueno, bueno, ¿y qué hemos hecho en CEMEFAR con tan alentador panorama?
Pues no nos hemos rendido y siguiendo las recetas que hemos comentado arriba, hemos intentado ser fieles a nuestro estilo manteniendo todos nuestros estándares de calidad.
Siete gafas metálicas y cinco gafas de pasta fabricadas en acetato.
Con idea de intentar disfrutar todos un poquito, en nuestra colección de este año, la quinta esencia de la elegancia, Doña Jacqueline Kennedy y el mítico Clint Eastwood de “Harry el Sucio” nos han inspirado para los modelos 81 y 83 respectivamente.
Ver más abajo en Archivos Adjuntos: "Cemefar. Gafas de sol y famosos".
Y sí, seguimos polarizando nuestros cristales.
Entendemos que la polarización es un gran argumento: para vender y como usuarios.
El cuidado de los ojos es algo que deberíamos de tener todos presente y la polarización y los beneficios que ésta proporciona es algo que tenemos muy presente en CEMEFAR desde hace tiempo.
Sol y nieve en condiciones duras o simplemente, conducir con ese molesto sol de media tarde hacen que la polarización se convierta en una extraordinaria aliada.
Hay gente que dice que el empleo de la gafa polarizada tiene cierta relación con el uso de los coches con cambio automático.
Dicen que una vez que empleas el cambio automático te cuesta mucho volver al manual.
Cierto es que cada uno tenemos nuestros gustos al volante pero igual de cierto es que yo, personalmente y como usuario habitual de gafas de sol, noto muchísimo la diferencia cada vez que uso unas gafas de sol no polarizadas.
Mi deseo en ese momento es ponerme rápidamente mis CEMEFAR polarizadas.
Y sí, nuestras gafas siguen costando menos de 30 euros al público.
Y, como hemos comentado, polarizadas.
Ahí es nada.
Lo de siempre, a cuidarse los ojitos, ¿eh?
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